mi abuelo pensaba que sólo la música clásica
era música.
Ahora se me extiende ese recuerdo
una novela
que comienza con mi padre pidiéndome disculpas.
En el piano que robábamos
con él, con su hermano y con mis primos
lográbamos que en una pieza de Liszt
sonara A hard day’s night.
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